Mi tía Cayetana

Mi tía Cayetana
era muy puritana.
Era de misa diaria
como buena trinitaria.
Allí las buenas monjas
la adulaban con lisonjas.
Le enseñaron que el recato
era el mejor termostato.
Eso la hizo intransigente
y rechazó mil pretendientes.

Caye, Caye, Cayetana
del Valle, la puritana.

Mi tía Cayetana

era muy puritana
y digo que lo era
porque ahora es una fiera.
Ella era tan, tan pura
que decían que no habría cura
más sonaron las campanas
y hubo cura, con sotana,
que le gritaba “ay, dios mío”
cuando le entraban los escalofríos.

Caye, Caye, Cayetana
del Valle, la puritana.

Mi tía Cayetana
ya no es nada puritana.
Queda de estrangi con amigas
de esas que “no tienen miga”
y llaman a un boy
disfrazado de cowboy,
le dan dinero extra
y hala, a la palestra.
Cómo se lo montan, cómo deliran
hasta que él se va…o se pira.

Caye, Caye, Cayetana
del Valle, la expuritana.

Y por defecto o por exceso,

a todo el mundo le da por eso.

Y por exceso o por defecto,
ni lo uno ni lo otro es lo perfecto.